Análisis basado en el artículo Narrativas desinformativas del extranjero para Ecuador, presentado en la Conferencia Internacional ICOMTA 2025

Ecuador ha atravesado en los últimos años por una serie de crisis políticas y sociales que han puesto a prueba no solo a sus instituciones, sino también la forma en que circula y se consume la información en el país. En contextos marcados por la protesta social, la inestabilidad gubernamental y los procesos electorales anticipados, la información adquiere un rol central en la forma en que la ciudadanía comprende la realidad. No obstante, junto con el aumento del flujo informativo, también se intensifica la circulación de narrativas configuradas dentro y fuera del país que buscan orientar la interpretación de los acontecimientos y moldear la opinión pública, especialmente a través de los medios y las redes sociodigitales.
Esta problemática fue abordada en la Conferencia Internacional en Comunicación y Tecnologías Aplicadas (ICOMTA) 2025 a partir del artículo académico Narrativas desinformativas del extranjero para Ecuador: Un acercamiento a su estructura y percepciones iniciales, elaborado por Pamela J. Cruz, Tania Orbe Martínez y Tatiana Sandoval Pizarro, investigadoras del Observatorio Interuniversitario de Medios Ecuatorianos (OIME). El estudio analiza el tratamiento informativo de los medios estatales rusos Russia Today (RT) y Sputnik durante tres momentos críticos para Ecuador: las movilizaciones nacionales de 2019 y 2022, así como las elecciones presidenciales y legislativas anticipadas de 2023.
El artículo no sostiene que estos medios difundan información falsa de manera sistemática. Su aporte principal radica en mostrar cómo, a partir de hechos reales, se construyen narrativas específicas mediante la selección, la jerarquización y la contextualización de los acontecimientos. En los períodos analizados, RT y Sputnik reforzaron marcos interpretativos que fomentaron la polarización afectiva en momentos de crisis.

Narrativas mediáticas en momentos de crisis
En los contextos de crisis sociopolíticas analizados, la investigación se centra en la cobertura realizada por los medios internacionales estatales rusos Russia Today (RT) y Sputnik, cuyos contenidos digitales abordaron los acontecimientos ocurridos en Ecuador entre 2019 y 2023. En el caso del paro de octubre de 2019, estos medios recurrieron de forma reiterada al encuadre del «paquetazo» para referirse al conjunto de medidas económicas impulsadas por el gobierno de Lenín Moreno, presentándolo como un factor central del conflicto social. A partir de este y otros hechos reales, RT y Sputnik construyeron narrativas que enfatizaron la confrontación política, el descontento ciudadano y la desconfianza hacia las instituciones estatales.

Esta lectura es reforzada por Andrés Jaramillo, comunicador político y experto en análisis de desinformación, quien advierte que este tipo de coberturas no responde únicamente a decisiones aisladas de la agenda mediática, sino a estrategias comunicacionales planificadas. Desde su perspectiva, la actuación de medios internacionales como RT y Sputnik en contextos de crisis sociopolíticas constituye una señal de alerta para la democracia, ya que evidencia la existencia de investigaciones previas, definición de mensajes y concertación de actores con objetivos eminentemente políticos. Para Jaramillo, esta forma de comunicación se distancia de los principios periodísticos de pluralidad y veracidad, y contribuye a profundizar la polarización social en escenarios de alta conflictividad.
En esa misma línea, Jaramillo explica que estos encuadres resultan especialmente efectivos en sociedades polarizadas, donde los relatos se construyen a partir de dicotomías como «pueblo movilizado» versus «gobierno represivo». Este tipo de narrativas simplificadas señala, desplaza el debate racional y apela directamente a emociones como el miedo, la indignación o el odio, lo que facilita que los contenidos desinformativos sean asumidos como verdades incuestionables. En lugar de promover la comprensión de los conflictos sociales, estos encuadres favorecen la búsqueda de culpables y refuerzan posiciones extremas.

Los hallazgos de las investigadoras del OIME se contrastan con el estudio complementario Influencers, audiencias líquidas y consumo de contenidos digitales en Ecuador, realizado por César Andrade Martínez. Ambos parten de enfoques distintos pero convergentes. Mientras el primero analiza la construcción de narrativas desde medios internacionales, el segundo se enfoca en las dinámicas de consumo y circulación de contenidos en el entorno digital ecuatoriano, lo que permite comprender por qué este tipo de narrativas logra circular con facilidad en las plataformas sociodigitales.
Desinformación digital y verificación
La experiencia de Paola Simbaña, periodista y fact-checker en Ecuador Chequea y Ecuador Verifica, aporta una mirada clave desde la práctica profesional. Simbaña explica que la desinformación que más impacto tiene en Ecuador suele estar estrechamente ligada a coyunturas nacionales, como los paros, las crisis sociales o las decisiones económicas del gobierno. En estos contextos, la incertidumbre y la alta circulación de contenidos en las plataformas digitales facilitan que información incompleta, sacada de contexto o cargada de opinión se difunda con mayor rapidez.
Desde su punto de vista, la desinformación en medios digitales rara vez se presenta como una mentira evidente. Con frecuencia, se construye a partir de hechos reales combinados con interpretaciones sesgadas, opiniones ideologizadas o información incompleta. Este tipo de contenido resulta particularmente difícil de desmontar, ya que apela a emociones como el miedo, la indignación o el enojo, que son amplificadas por los algoritmos de las plataformas digitales.

De cara a los procesos electorales, Jaramillo advierte que estas estrategias tienden a intensificarse y sofisticarse, especialmente cuando intervienen actores internacionales y empresas dedicadas a la pauta digital. Según sus investigaciones, la desinformación puede incidir en la toma de decisiones ciudadanas, desplazando criterios como los planes de gobierno o las propuestas políticas. Este fenómeno se ve agravado por el rol de las plataformas digitales, que en períodos electorales suelen flexibilizar sus controles, permitiendo una mayor circulación de contenidos polarizantes y engañosos.

Simbaña también advierte que los algoritmos priorizan los contenidos que generan mayor interacción, lo que contribuye a narrativas polarizantes y confrontativas. En este escenario, los verificadores de datos se enfrentan a una desventaja estructural: mientras la desinformación circula con rapidez y alcance masivo, el trabajo de verificación requiere contrastar información, revisar fuentes y contextualizar los hechos, lo que implica más tiempo frente a una circulación inmediata de contenidos.
A partir de la investigación presentada en ICOMTA, el estudio sobre consumo digital y la experiencia del fact-checking, se observa cómo las narrativas difundidas por medios internacionales como RT y Sputnik se insertan en dinámicas locales de circulación de información. Estas narrativas dialogan con tensiones sociales existentes y adquieren mayor visibilidad en momentos de crisis políticas y sociales, cuando la atención pública se concentra en contenidos que explican, interpretan o cuestionan las acciones del poder y de las instituciones.


Frente a este panorama, tanto la investigación académica como el ejercicio periodístico coinciden en la necesidad de fortalecer el periodismo local, promover la educación mediática e informacional y fomentar la colaboración entre academia, medios y sociedad civil. Comprender cómo se construyen y circulan las narrativas de desinformación resulta clave no solo para el contexto ecuatoriano, sino también para entender un fenómeno global que afecta a las democracias contemporáneas y a la calidad del debate público en distintos países.
Melanie Rosero | Kerly Simbaña
OIME News–Facso/UCE